Casi uno de cada mil ceutíes padece del riñón y necesita
diálisis para poder desarrollar su vida con relativa
normalidad. La fundación del Centro de Diálisis de Ceuta
vela porque, cada día, estos pacientes puedan mejorar su
calidad de vida gracias a unos dializadores de última
generación que filtran la sangre y la depuran realizando así
una tarea que ya no lleva a cabo su propio cuerpo. Algunos,
no todos, tienen la oportunidad de acogerse a la lista de
espera para un trasplante, otros, no menos numerosos,
pasarán el resto de su vida programando sus semanas en
función de las sesiones de hemodiálisis.
Desde que hace 27 años, la Mutua de Ceuta, Caja Madrid y el
Ayuntamiento de la ciudad se unieran para crear la fundación
(en la que también participa el Colegio Oficial de Médicos),
han sido cientos los ceutíes que han pasado por sus
instalaciones para recibir su tratamiento. De este modo, se
acabaron las mudanzas de aquellos pacientes que, hartos de
tener que viajar a Cádiz cada dos días para conectarse a la
máquina durante tres horas, optaban por hacer las maletas y
emigrar así de Ceuta para estar más cerca del centro
hospitalario.
Hoy en día las cosas han dado un giro sustancial y el
tratamiento se recibe de forma ambulatoria en las
instalaciones que se ubican en la avenida de Otero.
Los pacientes de Ceuta tienen una edad media próxima a los
65 años y son, en su mayoría, casos de nefropatía diabética,
es decir, disfunciones renales producto de la diabetes. Y es
que los riñones “dominan el cuerpo -explica la directora
médico del centro, Inmaculada Guerrero- ya que se encargan
de la producción de sangre, la remodelación de los huesos y
hasta intervienen en los procesos neuronales”. Todas las
impurezas de la sangre se filtran con el dializador, el
resto de desajustes se compensan con medicación.
El tratamiento de diálisis es para toda la vida, a no ser
que el paciente reúna las condiciones necesarias para ser
receptor de un nuevo órgano que será trasplantado en el
hospital Carlos Haya de Málaga. El problema es que no hay un
tiempo máximo de espera por lo que son frecuentes los casos
de pacientes que llevan hasta diez años de diálisis cuando
por fin optan a un trasplante de riñón.
Hasta que ese momento llega, los 18 trabajadores del Centro
de Diálisis se encargan de hacer la vida de los pacientes un
poco más fácil gracias a unos dializadores de última
tecnología: “la calidad de la diálisis es realmente
inmejorable”, asegura el gerente del centro, Antonio Rivas.
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El reto es conseguir un nuevo edificio
Ya que los medios tecnológicos con
los que cuenta la Fundación del Centro de Diálisis de Ceuta
son de última generación, el objetivo de su gerente es
conseguir unas nuevas instalaciones que sustituyan a las
actuales, ubicadas en la avenida Otero.
“Necesitamos un local de al menos quinientos metros
cuadrados de superficie para así albergar con la máxima
comodidad a nuestros pacientes”, explica Antonio Rivas.
El centro, de atención ambulatoria, dispone de 21 máquinas
operativas para proporcionar el tratamiento de hemodiálisis.
Una de ellas está ubicada en una sala especial ya que se
utiliza para el tratamiento de los enfermos que padecen,
además, enfermedades infecciosas.
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